La noticia
El informe del Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad (ONTSI, dependiente de Red.es), dentro del marco de España Digital 2026, confirma con datos algo que en el aula se percibe desde hace tiempo: el 78% de los trabajadores españoles considera que su empresa debería proporcionarle las herramientas y la formación necesarias para usar bien las tecnologías digitales, incluida la inteligencia artificial.
El dato no viene solo. El mismo informe recoge que el 73% de los trabajadores cree que la IA y las tecnologías digitales tendrán un impacto positivo en el empleo, y más de la mitad (56%) tiene una visión favorable de la implantación de robots e IA en su entorno de trabajo. El interés y la actitud positiva están ahí. Lo que falta es la formación que los propios trabajadores están pidiendo.
El informe también expone la otra cara: la adopción de IA en grandes empresas (249 o más empleados) alcanzó el 44% en 2024, frente a solo el 11,4% en pymes. Una brecha de casi cuatro veces entre empresa grande y empresa pequeña.
Por qué me paro en esto
Soy profesor externo en la UNED y en la Universidad Complutense de Madrid, y además dirijo formación en IA para equipos a través de Aurea. Estas dos cifras — 78% de demanda de formación, 11,4% de adopción real en pymes — describen exactamente lo que veo en las aulas y en las empresas con las que trabajo: la gente quiere aprender, y las organizaciones, sobre todo las pequeñas, no están estructurando cómo enseñarles.
No es un problema de voluntad de las empresas. Es un problema de por dónde empezar. He dado formación a equipos donde la sesión inicial era una charla genérica sobre “qué es la inteligencia artificial”, y salían de la sala con curiosidad pero sin saber qué hacer el lunes por la mañana. Eso no es formación útil, es entretenimiento con diapositivas. La formación que de verdad cambia algo en el trabajo diario de una persona es la que parte de sus tareas concretas: aquí tienes tu día a día, aquí las tres cosas que ya puedes automatizar o acelerar con estas herramientas, aquí cómo se hace paso a paso.
Hay otro patrón que confirma el informe y que veo constantemente: cuanto más pequeña es la empresa, menos formación estructurada recibe su gente, aunque el interés por aprender sea idéntico o mayor que en una empresa grande. Las pymes no tienen departamento de formación ni presupuesto dedicado, así que la capacitación en IA depende de la iniciativa individual de cada empleado, casi siempre en su tiempo libre y con recursos sueltos de internet. Eso genera un uso desigual, sin criterio común, y sin que nadie en la empresa sepa realmente qué nivel tiene su equipo.
Qué significa para quien decide
Si diriges un equipo, sea del tamaño que sea, esto tiene una lectura directa: la demanda de formación de tu gente ya existe, no hace falta generarla. El trabajo no es convencer a nadie de que la IA es útil. El trabajo es estructurar cómo se aprende.
Primero, no empieces por la herramienta, empieza por el puesto. Antes de elegir qué IA enseñar, identifica qué tareas repetitivas consumen más tiempo en cada rol: redactar respuestas tipo, resumir documentos, cruzar datos entre hojas de cálculo, preparar primeros borradores. Esa lista es el temario real.
Segundo, la formación en IA no es un evento, es un hábito. Una charla de dos horas genera curiosidad, no cambia el trabajo diario. Lo que funciona es formación corta y recurrente, con casos reales del propio equipo, y espacio para que la gente pruebe y se equivoque con acompañamiento.
Tercero, mide qué se usa, no solo qué se enseña. El indicador que de verdad importa no es cuánta gente asistió a la formación, es cuánta gente sigue usando lo aprendido tres meses después. Si nadie lo usa, el problema no es la herramienta, es que la formación no aterrizó en el trabajo real de cada persona.
Cuarto, si eres una pyme, no necesitas un departamento de formación para empezar. Un plan sencillo, con sesiones cortas mensuales ligadas a casos concretos del negocio, cierra buena parte de la brecha que describe el informe del ONTSI, sin requerir la estructura de una empresa grande.
El 78% de tu equipo ya está pidiendo esto. La pregunta que de verdad hay que responder no es si formar, sino con qué criterio y con qué continuidad.